12. Amargo dolor
Zinoviy la llevó en brazos hasta el auto como si no pesara nada, su cuerpo pequeño y tembloroso se apretaba contra su pecho.
La sentó en el asiento de copiloto y abrochó el cinturón como si fuera una niña. Su vestido arrugado se subió por sus muslos, exponiendo su piel pálida y hermosa que lo volvía loco.
Zinoviy se dio la vuelta y se subió al auto comenzando a conducir.
—Mi padre...
Vasya se desahogó contándole sobre la llamaba que había recibido mientras lloraba por su padre capturado.
No ha