22. Cambio de plan
Su corazón todavía latía desbocado aún, negándose a calmarse después de ese beso que había sido como una marca en su alma.
Odiaba que él hubiera tenido razón, cada prenda que compró con su dinero se había convertido en un arma que ahora apuntaba directo a su propia piel.
Pero el miedo también estaba allí, acechando como una sombra.
Él era un mafioso.
Un hombre que ordenaba muertes con una mueca elegante, que controlaba un imperio de sangre y armas.
¿Qué le haría si lo empujaba demasiado?
¿Qu