13. La despedida
Sus labios se estrellaron contra los de ella con una hambre desesperada.
Su lengua invadió sin pedir permiso su boca empujando profundo, enredándose con la de Vasya en un baile brutal y húmedo que sabía a la promesa de algo que ninguno de los dos podría sobrevivir sin el otro.
Mordió su labio inferior y cuando ella gimió él lo devoró el sonido como si fuera su oxígeno.
Vasya se aferró a sus hombros y sus uñas se clavaron en su carne.
Odiaba que su cuerpo respondiera así, odiaba ser tan receptiva por él. Odiaba que, incluso sabiendo lo que era, un asesino, un mentiroso, siguiera queriendo que la tocara como solo él podía hacer.
Vasya se entregó al beso con una ferocidad que la sorprendió incluso a ella misma. Sus labios se movían contra los de Zinoviy como si fueran una batalla, una guerra declarada entre la rabia que bullía en su pecho y el deseo que la consumía por dentro.
—Zinoviy... —gimió ella rompiendo el beso por un segundo solo para frotarse más contra su erección dura y palpi