23. Pulso traicionero
Vasilisa se despertó con el sol filtrándose a través de las cortinas y cuando miró a su alrededor un recordatorio cruel la golpeó.
No estaba en su propia cama sino en la jaula dorada que Zinoviy había construido para ella.
El aire olía a él como si hubiera estado en su habitación ocasionando que su cuerpo palpitara incluso ahora cuando lo odiaba con cada fibra de su ser.
"¿Qué eres Vasilia? ¿Una maldita adolescente cachonda? ¡Deja de pensar en ese hombre así!" Gruñó para sí misma como si sus