11. Rota
Vasilisa había salido de su casa devastada.
Necesitaba olvidarse de todo.
Apartó con rabia lágrimas caía por sus mejillas y se subió a su auto conduciendo sin un lugar pensado hasta que se detuvo en uno de los clubs nocturnos de su jefe.
Se adentró en el lugar que no era como los que frecuentaba y se dejó caminar hasta la barra.
El vestido que Zinoviy le había regalado se adhería a su piel como una segunda capa de mentiras, ceñido a sus curvas de una manera que ahora le parecía obscena, sucia, u