24. El villano que se atravesó en mi camino
—No se ha acabado y tú eres mucho más que eso, Vasya. Eres todo para mí, te deseo —admitió él con un tono de voz baja y ronca, sus ojos se clavaron en sus labios—. Te deseo tanto que duele. Déjame mostrarte...
—No —lo cortó ella de manera fría aunque su cuerpo gritaba lo contrario.
Lo empujó por el pecho sintiendo los músculos duros bajo sus palmas.
—Vasya, Moya koroleva —murmuró Zinoviy.
Vasilisa se estremeció bruscamente como si sus palabras fueran una amenaza para ella.
—Apártate, Zinoviy —e