Mundo ficciónIniciar sesiónEkaterina trabaja como secretaria en una de las empresas de Enzo. Enzo es un millonario que necesita asistir con esposa a la reunión más importante del año. ¿Aceptarías fingir ser la esposa de un hombre cómo Enzo? ¿De un hombre tan varonil, tan posesivo? ¿De un hombre mucho mayor que tú?
Leer más—¡Mamá! ¡Papá! Enzo me miró, sudado y desnudo sobre mi y vi la duda entre si contestar o fingir que no estábamos y seguir con lo nuestro. —¡Están llamando fuera! Se acabó allí. Enzo se echó de mala gana a mi lado y recogió su ropa del suelo. Se levantó los calzoncillos, su erección se notaba demasiado y me mordí los labios. —No me mires así porque me duele la polla. Me tiró la lencería al lado y cuando me levanté de la cama y se me cayó la sábana, se tocó la polla sobre la ropa. Yo también quería terminar lo que empezamos y más cuando era sexo de cumpleaños, de su treinta y cinco cumpleaños. En lugar de ponerme la lencería cogí su camiseta del suelo y
Las Vegas estuvieron bien, pero no había nada a cómo estar los tres juntos, sobre todo en nuestras primeras navidades juntos con Aleshka gateando de un lado a otro y entre regalos.Mi graduación y final de carrera dio justo dos días antes del cumpleaños número uno de nuestra hija y tenía pensado ir sólo a por el diploma y el título; pero Enzo fue, estaba de pie con nuestra hija en brazos detrás de todas las sillas y viéndome subir a la tarima y completando esa etapa de mi vida.—Enhorabuena —me dijo el rector de la UCLA y me sacudió la mano.—Gracias.Intenté no pasar vergüenza al caerme con los tacones bajando de la tarima, y por suerte no lo hic
No teníamos prisa pero Enzo quería casarse con algo prisa porque yo dentro de poco tendría que entregar mi cambio de visado, y si me casaba con él eso se solucionaría y no quería problemas conmigo y con migración. Sabíamos que iba a ser algo pequeño, cómo mucho queríamos invitar a Markus y a Tory por que eran nuestros amigos y Enzo fue a su boda cuando se casaron. Pero yo veía que uba boda cómo las que miramos para sólo nosotros era un desperdicio. Y entonces la idea me vino una noche mientras jugábamos al billar y una película corría en la televisión de la sala de juegos. —¿Y si lo hacemos en Las Vegas? —señalé la película—. Tiene que ser divertido. —Eso es un cuchitril barato. —¿Y qué más da que sea barato? Al final casarse es un papel firmado.. Enzo me miró desde el otro lado de la mesa apoyado en el taco. —¿Quieres casarte en Las Vegas? —Si tú no quieres, no. —Entonces nos vamos a Las Vegas. Pero esperamos a las vacaciones de navidad porque yo empecé mi último año
No sé cómo le convencí ni cómo me convencí a mí misma de pasar cuatro días en San Petersburgo. Si bien es verdad de que nos quedábamos en una zona que jamás pisé, me lo conocía todo y sí que me hizo algo de ilusión volver allí. —Nos vemos junto al río pero tú sola. Si veo a Nicolai nos daremos la vuelta —le advertí. Pero llegamos primero y Enzo sacó a Aleshka del carrito sentándola en el muro frente al río. —Oye, ¿qué haces? —Tranquila, no le va a pasar nada —me aseguró. Eso ya lo sabía pero se me subió el corazón a la boca y me incliné a su lado apoyándole una mano en el estómago a nuestra pequeña. Unos patos pasaron volando hasta caer en el agua y ella agitó los brazos. —Es un pato —dije y señalé a unos pequeños—. Y sus patitos. Enzo y yo hablamos de darle una educación bilingüe y me vi un monton de tutoriales de cómo se hacía eso. Agitó las manos y se llevó los dedos a la boca con una sonrisa adorable sin dientes. Sonreí como una tonta y le di un beso en la mejilla re
Último capítulo