El salón ovalado de los altos mandos estaba iluminado con una luz azul metálica. Las paredes cubiertas de pantallas transmitían cifras, mapas y rostros en tiempo real. Mara estaba de pie en el centro, impecable como siempre, convencida de que aquella reunión era un mero trámite para pedir más recursos. Su traje negro se ajustaba a la perfección y su cabello recogido no dejaba escapar un solo mechón.
Mientras esperaba la entrada de los directores, sonrió para sí misma; después de tantos años, p