El amanecer apenas rozaba los ventanales de la vieja casa en Burdeos.
Julieta despertó con el corazón agitado, como si su cuerpo hubiera decidido pelear incluso mientras dormía. Llevaba días observando, calculando, esperando el momento justo para escapar, pero lo que no esperaba… era comenzar a entender a su captor.
Markus estaba en la cocina, preparando café. El olor del pan recién hecho impregnaba el aire, y eso la desconcertó. No era la primera vez que él la cuidaba en silencio, pero sí la p