Vida preparó su pequeña maleta con la eficiencia de una mujer que había huido muchas veces en su vida. Solo que esta vez no escapaba, solo se ausentaba unos días. Francia. Trabajo. Y un hombre atractivo, muy atractivo. Lo tenía claro.
Caminó hasta donde Silas estaba sentado en el sofá, con una manta hasta la cintura y la televisión encendida en algún documental de crímenes reales. Ella lo observó unos segundos, en silencio, como si grabara la escena para llevársela en la memoria.
—Me voy un par