Frío y silencio

El amanecer no trajo luz, sino un silencio denso que parecía eterno. Los elfos y los ángeles caminaron entre las ruinas del templo con los cuerpos en brazos, envueltos en mantos de plata. El aire era tan frío que el aliento formaba nubes suspendidas, y el llanto se mezclaba con la bruma.

No hubo cantos ni plegarias. Solo el sonido de la nieve cediendo bajo los pasos de quienes llevaban a sus caídos.

Entre ellos, el anciano ángel —aquel que había llorado la noche anterior— encabezaba la procesión. Los cuerpos serían llevados al corazón del reino élfico, donde el Palacio de Hielo abría sus puertas una vez más para recibir a los que partían.

Antes de sellar la decisión, los elfos se acercaron a Isolde. Ella estaba de pie, con el rostro pálido, los ojos enrojecidos y las manos entrelazadas como si temiera soltarse a sí misma.

—¿Podemos…? —preguntó el anciano con una reverencia.

Isolde no habló. Solo asintió entre lágrimas, y ese leve gesto bastó para que todos entendieran.

El cortejo a
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP