Por un momento, el mundo pareció detenerse.
Ni un sonido, ni un suspiro, ni el crujido de las brasas. Solo tres respiraciones agitadas chocando entre sí en medio del gran salón.
Kaelion, Nyxara y Vida se miraban como si el tiempo los hubiera empujado de golpe al mismo abismo del que creyeron haber escapado.
Nadie habló.
El aire se volvió tan denso que cada segundo dolía.
Nyxara fue la primera en parpadear. Su pecho subía y bajaba rápido, como si no pudiera decidir entre correr hacia Vida o g