Dormí a ratos. Estoy a salvo por ahora; cansada pero atenta. La alarma suena cada dos horas y la apago sin pensar. Tomás respira en la otra pieza. El silencio de V‑12 tiene ruidos nuevos: el ascensor que frena dos pisos abajo, una cañería que suena como estática. Me levanto, hago café y abro la carpeta que dejó Roxana. Papel grueso, fotos impresas, una memoria sellada en una bolsita. Hay un índice: estructura de la familia Luksyc, rutas, nombres de fantasía.
Leo con el estómago tenso. Veo apell