—Alma, me conoces. Soy Roxana Muñoz: en planilla, mantención; en nómina, otra cosa —dice—. No hay tiempo para protocolos. Vengo a hacerte una oferta que no te va a gustar… hasta que te salve.
El departamento V-12 parece encogerse un centímetro. El zumbido del transformador detrás de la pared se vuelve un tono continuo, como una respiración mecánica que no termina de exhalar. Tomás está en el living, erguido, serio, ese enigma útil que le conozco: manos a los costados, mirada que no pide, esa mi