Bianca
Llevaba un mes sabiendo que algo no cuadraba. Un mes exacto desde que Nikolay empezó a actuar… raro. No diferente en lo esencial —seguía siendo mi caos, mi refugio, mi tormenta personal—, pero sí había algo más en sus ojos. En los de todos, en realidad.
Lara me esquivaba cada vez que preguntaba demasiado. Viktor hacía bromas absurdas que no llevaban a ningún sitio y Pavel no podía sostenerme la mirada sin ponerse rojo como un tomate. Y Nikolay… él simplemente se escabullía.
Lo conocía de