Narrado por Nikolay
Nunca fui de los que miran atrás. No porque no me importara lo que dejaba, sino porque aprendí que la nostalgia es un lujo que los hombres como yo no pueden permitirse.
Pero esta vez, mientras el coche se alejaba del terreno que protegía mi casa —nuestra casa—, no pude evitar mirar por el espejo retrovisor.
Ni una silueta, ni una luz encendida. Solo la oscuridad y el eco de la promesa que dejé escrita sobre la almohada de la única mujer que ha logrado desmontarme sin tocarme