El que Nunca Encajó.
Durante años, Leo se sintió distinto. No de manera evidente, como Isela o Cayden, quienes irradiaban un aura que nadie podía ignorar, sino en la manera silenciosa en que el mundo parecía no esperar nada de él, como si la vida misma se lo negara.
Sus logros eran cumplidos con una eficiencia casi automática, pero nunca celebrados, nunca reconocidos. Había algo en él que el Consejo nunca logró clasificar: una anomalía, una variable que no encajaba, pero que tampoco generaba alarma suficiente para