El Precio de Estabilizar.
El sistema no preguntó si estaban listos.
Simplemente abrió el abanico de posibilidades y dejó que la verdad cayera como cae siempre lo inevitable: sin cuidado, sin compasión.
Isela sintió el cambio en el aire antes de verlo en las pantallas. El punto ciego dejó de reaccionar de forma errática y comenzó a ordenar información con una precisión inquietante. No era calma, era cálculo.
—Está evaluando —dijo el médico, con la voz tensa—. Buscando un ancla.
Damian se irguió de inmediato.
—¿Un ancla p