El Mundo Después.
El sistema se estabilizó sin celebraciones.
No hubo un anuncio solemne, ni una frase definitiva que marcara el final del caos.
La interfaz simplemente dejó de parpadear. Las curvas de expansión se aplanaron, las alarmas, una por una, se apagaron como si nunca hubieran tenido derecho a existir.
El punto ciego seguía ahí, pero ya no temblaba.
—Estado global: estable —dijo la voz automática, neutra, correcta—. Pérdidas registradas.
Isela no reaccionó.
Seguía de pie frente al núcleo, con la sensaci