El reloj marcaba poco más de la medianoche cuando Sabrina se acercó a la mesa del fondo. La música vibraba en sus oídos, mezclada con el murmullo de los clientes y el tintinear de los vasos. Era una noche más en aquel bar lleno de humo, luces bajas y promesas rotas… hasta que la puerta se abrió de golpe, cortando el aire con violencia.
El sonido fue tan fuerte que por un instante el tiempo pareció detenerse. Luego, los gritos.
Un grupo de hombres irrumpió en el lugar, las armas brillando bajo l