La fase dos de la invisibilidad no se trataba solo de cambiar el futuro, sino de borrar el pasado. Volkov no se detendría hasta que estuviera seguro de que Enzo Bianchi estaba muerto. No solo desaparecido. Muerto. Y el hecho de que el Emir hubiera cortado el suministro de fondos a Volkov no era suficiente. El ruso era un depredador. El olor a miedo o a retirada lo haría redoblar la búsqueda.
—Tenemos que darle lo que quiere, —continuó Enzo, acercándose a una mesa de madera de caoba donde un juego de ajedrez estaba a medio empezar. Desplazó un peón, lo hizo desaparecer de la vista—. El fantasma debe morir. Y para eso, necesitamos cadáveres.
Franco y Vittorio intercambiaron una mirada, esta vez de profunda comprensión, no de nerviosismo.
—La Operación Muerte Simulada —dijo Franco, asintiendo.
—Exacto. —Enzo se sentó, indicándoles que hicieran lo mismo—. Abel ha preparado la logística más delicada de todo el plan. En el Líbano, a través de nuestros contactos en Beirut, consiguió tres cue