Mundo ficciónIniciar sesión“Me acosté con un extraño… y su hijo podría destruir dos mundos.” Una noche de pasión con un desconocido cambió la vida de Luna Carter para siempre. Él era fuerte, peligroso y misterioso. Su aroma de bosque y humo la embrujó. Días después, Luna descubre que está embarazada. Lo que no sabía es que ese hombre no era humano: era un Alfa fugitivo, acusado de traicionar y asesinar a su propia manada. Ahora es perseguida por clanes que quieren robarle el bebé… un hijo profetizado para destruir o salvar a todas las razas sobrenaturales. ¿Está viva la bestia con la que pasó aquella noche? ¿Volverá para protegerla… o para acabar con ella?
Leer másAurora Fontana
Estudar moda sempre foi um sonho. A verdade é que eu sequer me lembro de quando essa vontade surgiu. Eu amava me vestir com as roupas da minha mãe, misturar texturas e estampas e sair desfilando pela casa. Com oito anos foi quando eu comecei a encher minha mãe para que ela me colocasse em curso de corte e costura, mas foi só aos dez anos que finalmente eu a convenci. Aos doze, comecei a desenhar minhas próprias roupas, mas sinceramente eu era horrível. Só aos quinze que eu melhorei consideravelmente nos desenhos e comecei a fazer pequenos cursos e oficinas voltadas para moda e design. E aos vinte eu pude finalmente ingressar na faculdade de moda tão sonhada. Morei durante boa parte da minha vida em uma cidade chamada Como e que ficava a apenas 50 quilômetros de Milão onde eu estudava. Eu não podia estar mais feliz em estar na cidade da moda e estudando o que eu amava. Milão tem sido o palco de muitas das primeiras vezes da minha vida. Foi a primeira vez que eu morei sozinha, que tive que resolver coisas de adulta sozinha e a primeira vez que eu me apaixonei. Marco Salvatore sempre foi sedutor, com pele bronzeada, cabelos escuros, mandíbula marcada e nariz afilado, foi fácil me sentir atraída e pouco depois apaixonada. Nos conhecemos um pouco antes das aulas iniciarem, no campus, quando eu fui terminar a minha matrícula. Marco era da área de marketing e já estudava ali a um ano. Ele me ajudou muito nos primeiros dias e isso nos aproximou demais. Trocamos números e conversamos bastante até que eu aceitasse sair com ele para um encontro. Era fácil estar com ele. O Salvatore era gentil, calmo e me tratava como uma princesa, nunca tive o que me queixar dele. Engatar em um relacionamento mais sério não demorou para acontecer entre nós. Nos dávamos bem e era algo tranquilo, claro que tínhamos nossas discussões, mas isso é natural de um casal. Namorar com Marco era incrível, pelo menos no início, mas depois de um ano de namoro tudo começou a desandar. Mas as coisas começaram a desandar após uma conversa sobre o futuro. Eu queria ter um acarreira promissora, mas também queria me casar, ter uma casa e filhos que a deixassem agitada. E Marco não. Ele era avesso a ideia de um casamento e isso me frustou. Eu achei que em algum momento nós entraríamos em concenso. Mas isso não aconteceu. Uma barreira se formou entre nós e algumas coisas passaram a me incomodar. Marco já não me ligava ou passava mensagem com frequência, nossas saídas se tornaram raras e o contato que tinhamos eram rasos. Seu afastatamento foi notório até para os meus pais que estavam longe. A situação doeu mais do que eu queria admitir.E a culpa me atingiu forte durante as primeiras semanas. O choro que saía de mim escorreu durantes incontavéis dias, foram noites sem dormir planejando uma reconciliação, mas não denpendia só de mim. Meu coração quebrou pela primeira vez. Até que passou a ser indiferente pra mim. Parei de procurar por ele, evitei mandar mensagem e tudo começou a se tornar morno. O namoro foi se empurrando com a barriga e eu foquei mais nos projetos que eu estava envolvida e na entrega de currículos para estágio. Não sei ao certo quando o nosso contato retomou de maneira mais afetiva e, por um momento, parecia que nós tínhamos voltado a ser um casal como no inicio do namoro. Marco me levou a jantares incrivéis, passeios românticos, viagens inesquecíves e noites quentes como o verão italiano. E eu achei que estava tudo bem, realmente achei. Até que mais uma vez tudo se tornou frio. Mas dessa vez eu estava decidida a dar um ponto final nesse relacionamento e a não sofrer. Eu só precisava descobrir o que mais uma vez abalava meu namoro.El amanecer se filtró apenas entre las ramas del bosque. Raven despertó antes de que el campamento de las brujas cobrara vida. No había soñado esta vez. No con el Alfa Sombrío, ni con visiones de futuros rotos. Solo un silencio oscuro que aún le pesaba en los huesos.Darius dormía a su lado, su respiración profunda marcando un ritmo que la anclaba a la realidad. Raven se incorporó y tomó la esfera negra. Ya no vibraba. Pero seguía caliente. Seguía viva.Salió de la tienda sin hacer ruido. Afuera, la niebla era espesa y húmeda. Pero las brujas ya estaban despiertas.Ilyra la esperaba junto a un fuego bajo, donde hervía una poción de color ocre.—Hoy trabajas con nosotras —dijo sin preámbulos—. Si vas a cargar el Ritus Mortis Ultima, necesitas entender de dónde nace la magia. Y a qué precio.Raven asintió, aún temblando por dentro. Pasó la mañana recogiendo líquenes que solo crecían en troncos caídos bajo la luna. Las brujas la guiaban con paciencia, aunque una de ellas, Nerya, la repre
POV: RavenLa madrugada aún no había nacido, pero Raven ya estaba despierta.Sentada frente a las cenizas frías del fuego, con la esfera negra entre las manos, sentía cómo el silencio se pegaba a la piel como un sudor antiguo. No era solo la noche. No era solo la espera. Era algo más profundo. Algo que nacía dentro de ella y que no podía controlar.Había soñado.Pero no con el Alfa Oscuro.No con Darius.Esta vez… soñó como otra persona.La visión aún ardía detrás de sus ojos cerrados.Una mujer de cabello blanco como la luna, que reía mientras corría por un claro envuelto en flores negras. Una voz masculina llamándola, fuerte y cálida. Un hijo que no llegó a respirar. Un grito. Sangre. Y el eco de una promesa rota.—Eliah… —susurró Raven, sin saber de dónde salió ese nombre.La esfera negra palpitó en sus manos. Como si respondiera.Darius aún dormía cerca, envuelto en la manta, su respiración profunda y constante. Ella se acercó, arrodillándose junto a él. Necesitaba verlo. Asegurar
POV: El Alfa OscuroEl Vacío no olvida.El Vacío no perdona.Pero el Vacío… recuerda.Allí, donde el tiempo no corre y el mundo ha dejado de respirar, él camina solo. Las sombras se apartan a su paso, como si aún lo temieran, aunque fue él quien les dio forma.El Alfa Sombrío no tiene nombre en las leyendas. Lo llaman demonio, lo llaman dios, lo llaman el fin.Pero una vez, tuvo un nombre.Y un alma.Y un corazón que latía por amor.Sus pasos lo llevaron a la ribera de la memoria, donde la oscuridad se deshacía en figuras de niebla. Allí, la vio. Ella. Su luna. Su destino.Eliah.Su voz era un susurro dentro de él, incluso ahora.“Vuelve a mí…”Pero el tiempo no tiene reversa. Solo repetición. Solo eco.Extendió la mano, tocando la imagen borrosa de su mate. Su cabello blanco como el hielo danzaba con un viento que ya no soplaba. Su risa aún vivía en los rincones del Vacío, como pétalos secos de una flor que nadie cuidó.Había amado.Con la misma intensidad con la que ahora dominaba.
La noche cayó como una sábana espesa sobre las Tierras Silvestres. El bosque, que durante el día susurraba con vida, ahora parecía contener la respiración. No se escuchaba el aleteo de un insecto, ni el crujido de una rama. Todo estaba en pausa. Silencio absoluto, como si el mundo supiera lo que estaba en juego.Solo el fuego del campamento rompía aquella quietud. Chisporroteaba con ritmo errático, lanzando sombras alargadas que danzaban sobre los rostros tensos de Raven y Darius. La llama parecía empeñada en seguir ardiendo a pesar del peso que flotaba en el aire, como si supiera que si se extinguía… todo cambiaría.Raven sostenía la esfera negra entre sus manos. Era pequeña, pero el peso que ejercía sobre ella era colosal, insoportable. Su superficie estaba cubierta de runas que palpitaban con un rojo apagado, como si una criatura viva respirara bajo su superficie.—No lo entiendo —murmuró, su voz cargada de agotamiento—. ¿Por qué yo? ¿Por qué este destino?Darius se acercó por detr
Último capítulo