16. El Precio de la Sangre
La noche cayó como una sábana espesa sobre las Tierras Silvestres. El bosque, que durante el día susurraba con vida, ahora parecía contener la respiración. No se escuchaba el aleteo de un insecto, ni el crujido de una rama. Todo estaba en pausa. Silencio absoluto, como si el mundo supiera lo que estaba en juego.
Solo el fuego del campamento rompía aquella quietud. Chisporroteaba con ritmo errático, lanzando sombras alargadas que danzaban sobre los rostros tensos de Raven y Darius. La llama pare