Bianca.
Observé a Alexander prepararse para marcharse a aquella isla. Apenas había pasado un mes desde que comenzó su recuperación tras el ataque de ese miserable de su padre, y ahora, una vez más, estaba dispuesto a enfrentarse al peligro.
El miedo se apoderaba de mí, pero no podía mostrárselo. Solo esperaba que estuviera bien, que pensara en su familia y que, si sentía que la situación era demasiado peligrosa, regresara. No quería que atacara, no quería que arriesgara su vida de nuevo.
Alexan