Alexander
El miedo volvía a invadirme, un terror primitivo que me carcomía desde dentro. Mi cuerpo temblaba de furia contenida, y mi mente solo tenía un objetivo: destruir a mi padre. En cuanto lo vea, él será la comida de esos malditos cocodrilos. ¿Cómo pudo hacer algo tan despreciable? Tener a Bianca en sus manos, usarla como carnada solo para llamar mi atención… Lo logró, pero no imagina lo que haré cuando lo tenga frente a mí. Lo torturaré. Lo haré sufrir hasta que él mismo cave su tumba.