Bianca.
El frío cala mis huesos mientras la lancha avanza a toda velocidad sobre el agua oscura. Una neblina densa cubre el horizonte, ocultando la silueta de una pequeña isla que se acerca lentamente. Mis brazos rodean mi vientre con fuerza, como si así pudiera proteger a mi bebé del gélido aire y del destino incierto que nos espera. Un dolor punzante me atraviesa el abdomen, pero intento aguantarlo.
Le hablo a mi bebé desde lo más profundo de mi corazón, tratando de transmitirle calma a pesar