Bianca
Me desperté de golpe, sintiendo que me ahogaba en mi propia desesperación. Un nudo se formó en mi garganta, y antes de darme cuenta, las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas. Me senté en la cama, intentando recuperar el aliento, pero mi corazón latía desbocado, como si algo no estuviera del todo bien.
Me levanté con rapidez y me dirigí al baño. Necesitaba calmarme. Abrí la llave del agua y dejé que el frío líquido refrescara mi rostro. Respiré hondo, tratando de ahuyentar aquell