Alexander
Sonreí como un idiota mientras observaba las fotografías que había recibido. En ellas aparecía ese tipo, consumiendo drogas y dejando en evidencia su estilo de vida caótico. No quería dejar cabos sueltos, así que me aseguré de que las fotografías fueran claras y que no hubiera confusión entre él y su hermano gemelo. Mandé a Aleric, uno de los hombres más confiables que he entrenado desde que abrí mi agencia de guardaespaldas, a seguirlos y tomar más imágenes. Aleric no decepcionó. Me