El recorrido terminó pasadas varias horas, cuando el cansancio ya se había instalado en los huesos y el edificio comenzaba a sentirse menos imponente y más interminable. Thomas avanzó por el último pasillo acristalado y se detuvo frente a una puerta de madera oscura con una placa discreta. Empujó sin tocar.
La oficina del director general de la sede japonesa era amplia, sobria, dominada por una mesa baja de reuniones, estanterías perfectamente ordenadas y ventanales que dejaban entrar una luz g