Cuatro meses después.
El juicio se llevó a cabo en una sala amplia, fría, donde el aire parecía más pesado de lo normal. Daniela estaba sentada junto a Thomas en la segunda fila, con las manos entrelazadas sobre su regazo. No miraba al frente; su vista permanecía fija en un punto invisible, como si revivir cada segundo de aquella noche pudiera romperla otra vez.
Rosalba entró escoltada por dos oficiales. Ya no era la mujer altiva de antes. Su cabello estaba opaco, recogido sin cuidado, y su mir