C21: Destino sagrado
La tensión en el aire era tan densa que podía cortarse con un cuchillo. Vecka caminaba de un lado a otro, descalza, en el lujoso pent-house de Xylos. Sus pasos resonaban sobre el suelo de mármol, y sus dedos nerviosos jugaban con mechones de su cabello rubio. El silencio era solo interrumpido por la voz firme del alfa, que hablaba por teléfono al otro extremo de la sala, Xylos estaba de pie junto a las amplias ventanas, su postura erguida, su mandíbula tensa y su expresión más severa que nunca.