DANTE
Desperté antes de que el sol comenzara a filtrarse por las cortinas. Giulia aún dormía a mi lado, respirando de manera tranquila, ajena a que mis ojos la recorrían con descaro. Hacía años que no veía a una mujer despertar junto a mí, y menos aún en mi cama.
Se movió levemente, girando sobre sí misma, y entonces fingí cerrar los ojos. Entreabiertos, los mantuve lo suficiente para verla mirarme en silencio durante unos segundos, como si tratara de descifrarme. Luego se levantó despacio.
Se