AARON
Lo supe en cuanto vi el rostro de Claudia. Fría como una serpiente, siempre calculadora, pero esta vez… Estaba nerviosa. Muy nerviosa. Y Claudia nunca estaba nerviosa sin una razón.
Escondía algo, había hecho algo que seguro iba a hacerme enfurecer.
La observé por unos segundos. El leve temblor en sus manos. El modo en que evitaba mirarme directo a los ojos. Bastaron dos frases disfrazadas de cortesía para descubrirlo.
Giulia estaba intentando escapar. Y ella la había ayudado.
Giré sob