Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo sobre Londres amanecía cubierto por una niebla ligera que se deslizaba suavemente sobre las aguas del Támesis. El aire olía a humedad, a tierra mojada y a hojas recién caídas.
Emma estaba sentada en uno de los bancos del parque, envuelta en su abrigo color camel, con las manos frías y el rostro inexpresivo. Había estado allí desde hacía más de una hora, mirando el movimiento del río sin realmente verlo.
Las campanadas de una iglesia cercana marcaron las nu







