El aire nocturno estaba impregnado de electricidad, de ese tipo de emoción que solo precede a una presentación.
Hope no sabía cómo había terminado en aquel pequeño bar lleno de luces rojas y azules, rodeada de universitarios que coreaban el nombre de una banda que —para sorpresa suya— era la misma que su “novio falso” lideraba.
Aunque ya no había nada falso en lo suyo.
Eugene subió al escenario con la guitarra colgada al hombro, vestido con una camiseta negra, jeans rotos y esa sonrisa que pare