Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl olor a desinfectante le revolvía el estómago. Emma abrió los ojos con lentitud, sintiendo el peso del cansancio en cada parte de su cuerpo. Por un momento, no supo dónde estaba. Todo era blanco, demasiado brillante, demasiado silencioso. Su garganta ardía, y cuando intentó incorporarse, un dolor agudo la obligó a recostarse otra vez.
Fue entonces cuando escuchó una voz.
—No te muevas, por favor.
Harry.
Su s







