Londres era un hormiguero gris bajo una lluvia persistente que lavaba las culpas de la ciudad, pero no las de Bianca. Se movía por el aeropuerto de Heathrow con el corazón en la garganta, ocultando su belleza bajo una sudadera holgada de algodón gris y una gorra de béisbol que le cubría gran parte del rostro. Para cualquier observador, era una estudiante más regresando a casa, pero para ella, cada hombre con traje oscuro o mirada demasiado fija era un sicario enviado por Alessandro para arrastr