La noche previa al asalto fue de una tensión casi insoportable. Se instalaron en una de las cuevas de Matala, aquellas que en los años sesenta fueron refugio de hippies y que ahora servían de base de operaciones para el Verdugo y la Cazadora. Alessandro había desplegado el equipo táctico sobre una piedra plana: los nanodrones de Janet, visores nocturnos, explosivos plásticos y las pistolas de polímero que no emitirían señal alguna.
A través de un enlace satelital encriptado, la cara de Janet ap