Mundo ficciónIniciar sesiónEn un mundo de lobos, ella era solo una humana… Hasta que la Diosa Luna decidió equilibrar la balanza. Hasta hace poco, Lyra era una humana normal, pero un día su hermana mayor, Selina, volvió a casa y arrastró con ella un mundo completamente imposible. Hombres lobos, guerras, brujas, un linaje perdido, poderes y una profecía, han cambiado la vida de Lyra por completo. La Diosa Luna a escogido a Lyra como la Alfa Profetizada, otorgándole poderes para que se encarge de dirigir a todos los Alfas de las manadas, sin embargo, esa no será una tarea nada sencilla debido a su descendencia humana. Lyra sufre el rechazo de los alfas de las manadas, quienes no la aceptan como su líder a pesar del mandato de la diosa luna y la rechazan. Por eso, Lyra inicia un viaje entre las manadas para tomar su lugar profetizado, junto con Roth, un Alfa frío y calculador, que la quiere como trofeo y herramienta para consolidar su poder, y Leo, su guardián leal, quién se convierte en su única esperanza. ¿Podrá una humana someter a todas las manadas de lobos? El secreto está a punto de morder.
Leer másLa manada durmió temprano esa noche.Después del peso del anuncio, después de los alfas y los rituales y todo lo que había significado ese día, la manada de Ares cayó en el silencio profundo de quienes habían llegado al final de algo grande.Pero Selina no dormía.Ella estaba sentada en el borde de la cuna donde dormían sus hijos, mirándolos con esa expresión que solo tienen las madres cuando nadie las observa, sin pose, sin explicación, solo el asombro puro de haber traído al mundo algo tan extraordinario y hermoso que no existía antes.Ares llegó detrás de ella sin hacer ruido, se detuvo en el umbral un momento, mirándola a ella antes de mirar a los bebés.Como siempre lo hacía, ella primero.—¿No puedes dormir? — Le preguntó Ares, en voz muy baja para no despertar a los niños.—No quiero. — Murmuró Selina, sin alzar la vista de la cuna. — Todavía no.Ares se acercó y se sentó a su lado en el borde de la cuna, rozando su hombro con el suyo y ambos miraron juntos a sus hijo
En el mismo lugar donde se inició todo, en el mismo lugar que había presenciado lo mejor y lo peor de las manadas cuando hubo la guerra con Eros, en ese mismo espacio, se hizo el anuncio.No en una de las manadas de las montañas, ni en territorio neutral, sino aquí, en el punto donde todo había comenzado, donde la profecía había cobrado vida por primera vez con Selina y Ares.Era lo correcto.Los alfas llegaron durante tres días, los que siempre habían apoyado a Lyra, los que habían dudado y luego visto la verdad, incluso algunos que habían estado en el borde de la conspiración y que ahora buscaban su parte en el nuevo orden.La manada de Ares los recibió a todos sin rencores, porque eso también era parte del liderazgo.El día del anuncio amaneció claro, con el cielo de las montañas que parecía más alto que en cualquier otra parte del mundo.Lyra se preparó sola en su habitación, sin ceremonias, sin ayuda, se miró en el espejo un momento largo, no para ver si se veía más bonita,
La ceremonia no fue grande, Lyra no quería algo despampanante, no después de todo lo que había pasado, no cuando lo que más necesitaba era exactamente lo opuesto al ruido y la política y los alfas mirando.Fue al anochecer, en el patio exterior de la manada, con la piedra vieja bajo sus pies y el cielo poniéndose de un azul marino cada vez más intenso sobre las cumbres.Solo estaban Selina, Ares, un puñado de los lobos más cercanos y Leo, de pie frente a ella, con una expresión que definitivamente no era la de siempre.Aunque la expresión de Leo no solía decir demasiado en la superficie y Lyra ya lo sabía leer de memoria, en esta ocasión, no era un secreto para nadie esa cara de absoluta felicidad con una sonrisa que el lobo no podía ocultar.Selina fue quien ofició el ritual con una voz solemne, una voz que cuando hablaba en nombre de la diosa luna tenía un peso diferente al de una conversación normal.Selina voceo las palabras antiguas del vínculo, las mismas que Lyra había esc
El juicio se hizo en el mismo salón donde todo había explotado días antes.Pero esta vez no había penumbra, no había trampas, todas las antorchas estaban encendidas y los alfas que siempre habían apoyado a Lyra, estaban ocupando los lugares de autoridad alrededor de la mesa larga.Ares presidía la reunión, a un lado estaba Selina, y a su otro lado, Lyra, ya estaba de pie, sin necesitar apoyo, con Leo a su derecha. Primero fueron juzgados todos los alfas traidores, uno por uno, con las pruebas que Leo había reunido durante semanas, extendidas sobre la mesa.El acuerdo firmado, las cartas, los testimonios de los guardias que habían cooperado a cambio de clemencia.Y al final, luego de presentar todo, las sentencias acordadas fueron severas, cada una de acuerdo al nivel de traición, pues algunos alfas estaban más embarrados que otros.Los culpables directos fueron sentenciados a prisión, otros alfas menos implicados obtuvieron la pérdida total de rango, exilio de sus territorios y





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