Un lobo se lanzó sobre Leo y Lyra desde la izquierda, Leo reaccionó de inmediato, transformándose en un parpadeo, interceptándolo antes de que alcanzara a Lyra.
El sonido de la lucha rompió el silencio del bosque.
Otro se lanzó, Leo saltó contra el segundo lobo con una velocidad brutal, derribándolo antes de que tocara el suelo, el impacto resonó seco entre los árboles, pero no hubo tiempo para observar.
Lyra retrocedió, su mente gritaba, era hora de luchar y ella lo sabía, su cuerpo respondía y el suelo vibró otra vez.
— ¡Lyra, no…! — Intentó detenerla Leo.
Pero ya era tarde, la energía comenzó a moverse por el cuerpo de ella, subiendo, rápido, incontrolable.
Una raíz emergió, luego otra y otra, atravesándose en el camino de los lobos que los atacaban, «Yo he entrenado para esto… Yo puedo hacerlo… Puedo controlarlo» Sopesaba Lyra al tiempo que se concentraba en sus poderes, en mover raíces, en detener al enemigo.
Los lobos dudaron un segundo, ¿Esa humana los mataría? Y mientras los lobos retrocedían ante el poder desatado, uno de ellos gruñó:
— No la maten… El Alfa la quiere viva.
Y en ese instante, Lyra entendió algo que le heló la sangre, esto no era solo un ataque, era una cacería, era por ella.
Mientras tanto, Leo luchaba con tres lobos al mismo tiempo.
— ¡Leo! — Voceo Lyra.
Ella sintió cómo la presión volvía a crecer dentro de su cuerpo, recordando las heridas que él había sufrido antes, en otras batallas, también protegiéndola, ¿Y si él salía herido? Lyra no quería ni imaginárselo.
De una sacudida, Leo terminó derribando al tercer lobo, tomando un respiro, él giró apenas la cabeza hacia Lyra, lo justo para mirarla.
— Controla lo que puedas… — Ordenó Leo con seguridad. —. Yo me encargo del resto.
Fácil decirlo, imposible hacerlo, sobre todo sintiendo esa descarga de adrenalina y energía que se acumulaba en el pecho de Lyra.
El suelo volvía a vibrar bajo sus pies, más fuerte, más rápido, Lyra apretaba los dientes, intentando contenerlo, pero el poder parecía no querer responder a su voluntad, era como intentar detener una tormenta con las manos.
Un lobo se lanzó directo hacia ella y por instinto, Lyra alzó la mano sin pensar y el bosque respondió.
Las raíces emergieron como látigos, atrapando al atacante en el aire antes de que pudiera tocarla y el animal cayó con un golpe seco, inmovilizado.
Pero el poder no se detuvo ahí, salió otra raíz y otra y otra, demasiadas, todos los lobos se tensaron, las raíces salían como látigos capaces de apuñalarlos, rasguñándolos mientras todos las esquivaban, intentando sobrevivir.
Y entonces, sucedió lo inevitable, algunas raíces terminaron rasguñando al mismo Leo, quien apenas tuvo tiempo de esquivarlas.
— ¡Lyra, basta! — La voz de Leo llegó tensa. — ¡Vas a…!
Un gruñido lo interrumpió, un enorme e imponente lobo emergió de entre los árboles, era Roth, quién había escuchado los gruñidos, alaridos y llegó para interceptar a los atacantes.
Sin importarle el caos, sin importarle el peligro, se lanzó con tres lobos enemigos al mismo tiempo.
Más atrás, Liana, una loba que también acompañaba a Lyra en su viaje, una antigua luna que fue condenada a servirla como castigo por los crímenes que había cometido en el pasado, también se asomó, en su forma humana.
Ambas, Liana y Lyra, vieron atónitas como Roth atacaba a los lobos sin clemencia, sin piedad, asesinándolos como un huracán enfurecido, mientras que al mismo tiempo, Leo solo intentaba contenerlos.
Lyra bajó sus manos, estaba tan sorprendida, que su mente terminó calmándose y su poder, finalmente, había cedido, por lo que, las ramas comenzaron a dejar de salir.
— ¡Roth, los necesitamos con vida…! — Voceo Leo al ver qué ya un par de lobos estaban muertos. — ¡Tenemos que interrogarlos!
Pero Roth no lo escuchó, siguió acabándolos, uno tras otro y entonces se escuchó un grito femenino, desgarrador.
Lyra giró la cabeza y la vio, era Liana, quien era arrastrada por uno de los lobos, alejándose entre los árboles, luchando, golpeando, intentando soltarse.
— ¡Leo! — Lo llamó Lyra.
Él también lo vio, dudó por un segundo, todavía tenía varios lobos frente a él, Lyra seguía inestable, Roth parecía enceguecido, no escuchaba y seguía atacando a todos los enemigos que se cruzaban en su camino.
Roth también había visto cuando atacaron a Liana, pero pareció no importarle, solo siguió atacando a los lobos que se acercaban a Lyra.
— Ve… — Le pidió Lyra a Leo, antes de que él hablara.
— No. — Leo la miró.
— ¡Ve! — Insistió Lyra, con más fuerza. — ¡Yo puedo sola…!
Leo dudó, su centro era ella, su motivo era Lyra, pero no había tiempo.
Otro lobo se lanzó hacia ella, Leo intentó interceptarlo, pero antes de que él llegara, Lyra reaccionó y el suelo se abrió.
Una raíz golpeó al lobo con violencia, lanzándolo contra un árbol, el impacto fue brutal, demasiado, Lyra se quedó helada, no sabía si seguía vivo.
— Lyra… — La llamó Leo, ella reaccionó.
— ¡Ve por Liana! — Insistió Lyra con su voz cargada de autoridad y Leo no pudo evitarlo, su lobo se estremeció y de inmediato, tomó la orden.
Entonces Lyra se quedó sola, Leo se había ido por Liana, Roth no se veía por ninguna parte, así que varios lobos aprovecharon y comenzaron a rodearla.
Ella se preparó para defenderse, con el corazón acelerado, intentando concentrar su mente, no quería matarlos, pero si era necesario…