La noche lo cubría todo al tiempo que Roth avanzaba entre los árboles sin hacer ruido, siguiendo ese aroma que lo perseguía desde hacía horas, desde hacía días, desde que la conoció.Sándalo, tierra húmeda y algo más, algo dulce, adictivo, algo que no encajaba en él, algo que lo irritaba, pero al mismo tiempo, algo que lo llamaba, que enloquecía a su lobo interno.Él se detuvo, cerró los ojos un segundo, a solo unos pasos más adelante, agachada junto al arroyo al tiempo que miraba la luna en lo alto, ahí estaba ella.— ¿Para qué has venido? — La voz de Liana rompió el silencio que envolvía la oscuridad.Aun cuando ni siquiera había volteado para verlo, ella sabía que era él, había percibido el olor desde metros, un olor inconfundible para su loba interior, que enloquecía por Roth.El tono de voz de Liana no temblaba, no huía, era firme e incluso sonaba incómodo, eso lo tensó más.Roth abrió los ojos, ella se levantó de la orilla, girándose para quedar frente a él, con sus brazos c
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