En el mismo lugar donde se inició todo, en el mismo lugar que había presenciado lo mejor y lo peor de las manadas cuando hubo la guerra con Eros, en ese mismo espacio, se hizo el anuncio.
No en una de las manadas de las montañas, ni en territorio neutral, sino aquí, en el punto donde todo había comenzado, donde la profecía había cobrado vida por primera vez con Selina y Ares.
Era lo correcto.
Los alfas llegaron durante tres días, los que siempre habían apoyado a Lyra, los que habían dudado y