El río hacía un sereno ruido de fondo que resultaba relajante, una vez más Lyra se había dejado llevar por su conexión con la naturaleza, dejando de escuchar todo lo demás.
El agua le llegaba a la cintura, estaba fría, tan limpia que ella podía ver sus pies tocando las piedras del fondo, este era primer momento desde la noche anterior en que su cuerpo no ardía.
— El sanador dijo que descansaras, no que te escaparas al río. — La voz de Liana llegó desde la orilla.
— No me escapé, caminé. — L