Mundo ficciónIniciar sesiónLa luna nueva ocultó por completo el cielo, y el claro donde se alzaba el Altar de Sangre quedó a merced de las antorchas rojizas dispuestas en círculo. Un viento helado barría las llamas, proyectando sombras danzantes entre los helechos y troncos retorcidos. Allí, bajo aquel firmamento sin luz, Amara, Lykos y Arik se reunieron, flanqueados por la guardia mixta que había protegido su camino hasta el corazón del bosque. El manuscrito del Oráculo brillaba con tintes dorados en manos de Vania, q







