Capítulo 17: El Filo de la Discordia
El sol acababa de descender tras el horizonte cuando la costa se llenó de antorchas humanas, sus luces reflejándose en las olas que rompían contra las rocas. Veleros de pesca y pequeñas embarcaciones habían quedado quietos en la bahía, mientras el pueblo celebraba un rito de gratitud por la abundancia del mar tras la dispersión de la niebla. En un escenario improvisado sobre tablas de cedro, el alcalde humano, flanqueado por consejeros y capitanes de galeones, pronunciaba un discurso de reconcil