Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana llegó lentamente, como si el mundo quisiera respetar el descanso que había caído sobre ellos. Un resplandor suave se filtraba por las cortinas de lino, bañando la habitación con un dorado cálido. El silencio no era absoluto: se escuchaba, a lo lejos, el canto de los pájaros y el murmullo de las hojas agitadas por un viento sereno.
Amara abrió los ojos despacio, acostumbrándose a esa claridad t







