Brenda
Casi había caído la noche. Las luces del casino "Imperio" ya estaban encendidas cuando bajé del coche, el asfalto brillante de la tarde reflejaba la sombra de mi cuerpo, y no pude evitar sonreír ante la familiaridad del lugar. El sonido de la música suave de fondo, el murmullo constante de las conversaciones, las fichas chocando entre sí... Lo había extrañado, aunque no lo admitiera.
No era solo el trabajo, no era solo el dinero. Era el poder. La sensación de que el "Imperio" no funciona