Cindy
La luz se colaba por las cortinas viejas del departamento cuando abrí los ojos, adormilada. Una mirada rápida al reloj en la mesita de noche confirmó que eran las 11:17 de la mañana. Me estiré como un gato, con la satisfacción de haber dormido casi hasta el mediodía. Lo necesitaba, después de la noche anterior en el casino. Había sido una jornada larga, cargada de risas fingidas y clientes odiosos.
—¡Mira quién finalmente revive! —la voz de Rocío me arrancó una sonrisa mientras cruzaba el