Cindy
Era lunes, y el inicio de mi jornada me encontró con un nudo en el estómago que no lograba deshacer. La zona VIP siempre requería un poco más de cuidado, más sonrisas falsas y, sobre todo, más paciencia. Me movía entre las mesas, recogiendo copas vacías y llevándolas a la barra mientras intentaba mantener el ritmo, aunque mi mente estuviera en otra parte.
Joaquín, el encargado de la barra, parecía genuinamente contento de verme ahí.
—Qué bueno tenerte de vuelta en esta zona, Cindy. Las co