Bruno
Cindy salió cabreada.
La dejé ir. No pretendía que ella confundiera las cosas.
Yo era realista.
Jamás le he ofrecido otra cosa que no sea sexo, no le he prometido nunca nada. Era un cabrón, lo sabía, le exigía exclusividad por qué la sola idea de pensar que otro pudiera si quiera tocarla me embravecía al punto de perder el juicio. Era mía, ella también lo sabía.
Cuando quiero algo, lo tengo, y la quiero a ella.
Me gustaba, me gustaba mucho, pero mi mundo era complejo y yo un hombre que no